6.30.2015

Efecto Cinco, vale la pena.

Michelle Serván




Valentina de Llano, foto cortesía Valentina de Llano.
Javier Ramirez

Verónica Bueno




Rosa Oliveto

Moncloa, Matilde Pacheco. Foto cortesía Dress Mix
Hacer sentir, generar sensaciones de maneras inesperadas, experiencias que podamos recordar y que no queden en el olvido. Comunicar un mensaje que llegue correctamente a su receptor. Fácil de escribir, no tan fácil de lograr, pero esto y mucho más se le pide al diseñador a la hora de exponerse frente al público.
Hablemos de cuando se compaginan formas diferentes de pensar y a partir de un solo tema surgen cientos de interpretaciones diferentes, miradas únicas que uno ya conoce y da placer ver evolucionar.

Efecto cinco es eso, poder transmitir desde una mirada única . Es dar la oportunidad a que la moda como expresión cultural esté en el centro de la palestra; un recreo y un mimo para aquél que tiene que luchar tanto para hacer de sus creaciones algo que el consumidor, constantemente bombardeado, quiera elegir y finalmente comprar. En esta oportunidad transmitir y mostrar un punto de vista era la premisa, aunque tengo que decir que algunas piezas sí despertaron deseos consumistas, me declaro culpable.

El tema que convocaba era la luz en sus diferentes versiones, en el marco de su año internacional. Aunque suene a cliché decir que la luz es fuente de vida y creación, en esta oportunidad, un grupo de diseñadores independientes curados por Rossana De Marco nos mostraron que estaban a la altura de las circunstancias potenciando este concepto a través de desarrollos textiles, forma y color.


Michelle Serván, con su mini colección "Sunday Leaves"  me gustó por su visión
"back to basics" y pensar los estampados de otra manera, generados por la unión de las hojas y la propia luz. Verónica Bueno siempre me sorprende por el uso de estampados y visión lúdica que siempre sostiene. Toma elementos de diferentes movimientos artísticos para generar textiles diferentes y sobre todo, una propuesta para hombres que se agradece. El juego que genera la luz es lo que crea la coherencia en el conjunto.
Rosa Oliveto me hizo pensar en un casamiento en la playa o en el campo, entre el blanco y la transparencia de sus géneros. A pesar de la usual asociación de luz con pureza y su idea celestial, me dieron ganas de usar más de una de sus prendas por sus terminaciones y siluetas.
Javier Ramirez me inspira porque se le nota lo luchador y perseverante. La foto no hace justicia a lo bien que se veía su colección de primera mano. Me gustó la conjunción de materiales y el uso del género como filtro de luz, de lo que debe pasar y de lo que no.Igual siempre pido un poco más de edición, pero eso ya es cuestión de gusto personal.
 Matilde Pacheco, responsable de Moncloa, supo generar una identidad propia y algo distinto de lo que había en poco tiempo, lo que no siempre es fácil, sobre todo en el marco del tejido de punto con tan fuertes representantes. El manejo textil se basa en el juego lumínico que se genera en la arquitectura a través de aberturas y ventanas. Otra experiencia cotidiana y simple llevada a otro plano.
Por último, hablemos de Valentina De llano, que aprovecha esta oportunidad para jugar y experimentar. Si van al Centro Cultural España no  esperen encontrarse con sus típicos diseños (que siempre querés robarle a la modelo de la pasarela  y llevarte para tu casa), pero sí con su esencia minimalista y  uso de recursos que se admira a simple vista en sus siluetas.
Trabajó en colaboración con Hey Heyy Hemp -que tiene una gráfica genial-  marca que se inspira en las comunidades indígenas del sudeste asiático que vienen utilizando el cáñamo como fuente natural de su vestimenta.

Si quieren ver moda honesta y sensible vayan al Centro Cultural España, la exposición está hasta el 22 de agosto. ¡No se duerman!


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